jueves, 9 de junio de 2016

Otra cosa

Hace meses leí un reportaje sobre los cadáveres que quedaban abandonados en las rutas hacia los picos de las montañas altas.

Se trataba de montañeros que, vencidos por el frío, tormentas o agotamiento, habían muerto durante la escalada. Sus cuerpos, conservados por el clima gélido y seco, permanecían en diferentes puntos de las sendas que se utilizaban para la ascensión ya que, dadas las condiciones y el emplazamiento, rescatarlos era imposible.

Más o menos de ese modo es como veo yo algunos blogs. Historias que se quedaron suspendidas en el tiempo, personas que nos contaban cosas y un día desaparecieron dejando tan solo su cuerpo escrito abandonado, preservado por el entorno pero terriblemente lejos del presente de este mundo que no para de cambiar.

A menudo he tenido miedo de que eso le ocurriese a mis malos pasos, miedo de que las obligaciones que me pagan las facturas dejasen secarse la Mala Hierba en una estación descuidada cualquiera.

Hoy ha sido un día de decisiones para mi. He aceptado una oferta de trabajo que va a dar una nueva forma a mis días y que espero sea el cambio que estaba buscando.

Un nuevo sitio donde vivir, nuevos animales a los que ayudar, retos por aceptar y mucho por aprender. Esas son las premisas.

Así que detengo aquí mis pasos escritos mientras avanzo en los que camino. Continuaré leyéndoos y comentando en vuestros blogs, pero no se cuando volveré a publicar. Para no convertir esto en un cuerpo muerto y helado tendido al sol, he ocultado todas las entradas.

No es un hasta siempre, no es una despedida, ni si quiera es un hasta luego. Es otra cosa. Sólo que aún no se como se llama.

Sigo aquí. Y os estoy mirando.


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Edito para echarme atrás en mi decisión de ocultar las entradas :)  Gracias a quienes me habéis hecho ver que, una vez escritas y publicadas ya no son mías, sino vuestras :)  Es un lujo y un placer escribir para vosotros.
Volveré pronto, es una promesa. Lo que tarde en aclimatarme.